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La buena, la mala y la fea, por: Carol Dean Schreiner

Posted by Cinthia_R | evaluación | Thursday 29 October 2009 12:02 am

Hace algún tiempo presente un taller de tres horas llamado “Lagartijas para el Autoestima”. Después de la sesión, quien organizó la sesión y yo revisamos las evaluaciones. Las primeras tres que agarré eran de personas que habían calificado el taller como “pobre” en todo: el salón, la comida, el lugar, el hotel y el orador. Inclusive la tercera persona escribió: “¡He estado más estimulada en una fiesta de Tupperware!”
Puse los papeles en la mesa y dije, “¡Me rindo! Si soy tan malo, ya no necesito hablar más”.

Tratándome de tranquilizar, el organizador de la reunión dijo: “Conozco exactamente cuales son esas tres personas que escribieron esto. Ellos hacen esto todos los años en nuestra convención. Todavía no sé por qué vienen. No pongas atención. Y lee el resto de la pila”.
Hice esto. El resto tenía buenos comentarios, comentarios alentadores. Antes de retirarme, le dije al organizador de la reunión, “Cecil, quiero saber una cosa; ¿qué diantres hacen en las fiestas de Tupperware para que esa mujer le gusten más que mi presentación?”
A pesar de las muchas palabras de aprecio que sé que se expresaron ese día, las únicas observaciones que recuerdo ahora son esos comentarios negativos. Hay un dicho que dice, “Toma 11 afirmaciones positivas para borrar una negativa”. Los comentarios negativos se quedan con nosotros por

más tiempo, ya sea que los merezcamos o no. Así que aprendí a ser cuidadoso cuando ofrecía retroalimentación. Y lo considero una lección que vale la pena compartir.
Veamos, entonces, cómo podemos ofrecer evaluaciones a los oradores que sean útiles más que hirientes. Básicamente, hay tres tipos de evaluaciones: la buena, la mala y la fea. Aquí hay un análisis:

 LA BUENA: Estas evaluaciones pueden ayudarte a convertirte en un mejor orador. Generalmente incluyen comentarios sobre las cosas que hiciste bien y sugerencias para ayudarte a mejorar tu discurso. Si las opiniones se expresan de manera constructiva, aun las cuestiones más difíciles pueden ser tratadas. Este espíritu de ayuda a un compañero orador mejora una presentación y deja a todos sonriendo.
 LA MALA: Estas evaluaciones generalmente son no-constructivas, insignificativas o tan floridas que comunican que el evaluador no ha estado escuchando o está muy ocupado dando su propio discurso.
 LA FEA: Estas evaluaciones desdeñan la idea de contribuir con algo útil. Son tan hirientes que un miembro podría marcharse como resultado de ser victimado por una.

HABLANDO SOBRE ELLA
Toma destreza dar una buena evaluación. Los miembros se unen a Toastmasters para mejorar sus destrezas de comunicación – que incluye dar evaluaciones. Toma la oportunidad en tu club de discutir cómo dar evaluaciones apropiadas. También pueda ayudar pedirle a los miembros presentar el programa El Arte de la Evaluación Efectiva o revisar otros materiales informativos que están disponibles en la organización que tratan de este tema.

Dependiendo del método de tu club, el papel del Evaluador General puede incluir evaluar a los evaluadores de discurso. Si un evaluador de discurso no da una retroalimentación constructiva o que apoye, es la responsabilidad del evaluador general señalarlo y describir al grupo como presentar evaluaciones apropiadas. Eso puede ser beneficial para un club, aun si se hace de manera ocasional, porque le permite a los miembros saber que se espera en una evaluación y lo que es inapropiado.
Si el Evaluador General no maneja este tipo de tarea en tu club, deberás buscar formas para mejorar esta importante porción de la experiencia Toastmasters. En cualquier caso, asegúrate de aprovecharte de la información y asistencia que ofrece el manual de Liderazgo Competente. Esta parte del programa educativo Toastmasters ofrece sugerencias y retroalimentación para evaluar a los evaluadores de dis-
cursos. Algunas preguntas determinan si el evaluador pareció parcial o desconsiderado evaluando un discurso. Y tales revisiones a menudo son hechas en la misma reunión del club. No dejes pasar semanas sin tratar los problemas de evaluación en tu club. Ningún club puede darse el lujo de perder miembros por una evaluación fea o mala.

CUANDO TRATAR Y CUANDO EVITAR ALGO
Cuando empiezas por primera vez a dar evaluaciones, observa cómo algunos de los veteranos en tu club las dan. Prueba las técnicas que te gusten, para ver cual encaja a tu personalidad y habilidades. Esto te permitirá crecer y aprender.
Soy humorista, así que cuando doy una evaluación trato de mezclar la alegría con sugerencias. Por ejemplo, Me pude divertir con palabras diciendo algo como, “Tuviste una gran apertura y un cuerpo fascinante, pero necesitas cambiar tu cierre”. Cuando digo las últimas palabras, me jalo la ropa, me tiro las mangas, para vender el juego de palabras. Después que las risas disminuyeron, me pongo más serio y explico lo que pienso que en verdad necesita ser cambiado. Ya sea que mis sugerencias sean acerca del “cierre” o no del discurso, no importan en ese punto. Mi pequeña gracia ha ayudado a poner al orador y a los miembros del club en un modo más ligero para que estén más relajados y receptivos a mis sugerencias.
Un poco de humor ligero es una cosa, pero deberás ser cuidadoso y evitar dar una evaluación combativa o hiriente. Y deberás descartar cualquiera de tales evaluaciones que se presentan en tu camino. Esto no es lo qué las evaluaciones debieran ser. La retroalimentación del orador está diseñada para ser dadas con aliento en un ambiente amistoso – especialmente las evaluaciones verbales. Nadie jamás debe avergonzarse cuando oiga su discurso evaluado por un compañero.
Hay ocasiones, claro está, cuando ciertos puntos necesitan ser enfatizados – particularmente si el orador has sido miembro por varios años – pero eso no significa que se enfade. Nadie quiere oír comentarios degradantes. Si una presentación en verdad fue mala, deberás hablar con el orador en privado para ofrecerle sugerencias de mejora. Y asegurarte que siempre seas tan respetuoso como sea posible en tus comentarios.
Los Toastmasters experimentados están de acuerdo. “En mis primeros días en Toastmasters había un amigo en nuestro club quien era completamente malo en sus evaluaciones”, dice Frank Slane, DTM Director Internacional Pasado. “Hice un voto en esa ocasión para hacer que mis evaluaciones fueran aceptables y útiles de manera veraz, amable y cortés”.
Esa práctica positiva sirvió a ambos a Slane y a sus compañeros bien. “Aplicando mi filosofía ayudó a una Toastmaster a no irse del club”, dice él. “Ella me dijo des-
pues de la junta que ella había venido esa tarde a dar su último discurso, y a darse de baja, pero por mi evaluación, ella decidió quedarse”.
Ser respetuoso y alentador en una evaluación no significa hacer comentarios floridos que pasen por alto cualquier crítica constructiva. Si ese fuera el caso, un orador nunca supiera cómo mejorar. Puedes ser honesto mientras sigas siendo cortés y de apoyo. Es útil introducir tus comentarios al recordarle al orador que estás a punto de darle tu propia opinión personal del discurso, y que otras opiniones pueden variar.

DAR Y TOMAR
De la misma manera que hay buenas formas de dar evaluaciones, también hay una buena forma de recibirlas. Un orador necesita ser abierto a una retroalimentación constructiva. Cuando obtienes los mismos comentarios una y otra vez sobre la manera que puedes mejorar o de las cosas que hiciste incorrectamente, es una buena idea examinarlas. Probablemente haya algo de verdad en los comentarios, y puede que sea tiempo que descubras cómo cambiar ciertos hábitos. A veces no estamos conscientes que tenemos hábitos nerviosos que están distrayendo a nuestra audiencia. Como orador profesional, no quiero que ese tipo de cosas se queden conmigo. Es mucho mejor oír sobre nuestros problemas negativos o que distraen de mi familia Toastmasters que leerlo en una forma de evaluación de un organizador de reuniones o de un asistente.
Cuando recibas evaluaciones críticas, obsérvalas cuidadosamente. ¿Qué puedes aprender de ellas? ¿Has oído esta retroalimentación antes? ¿Hiciste caso omiso porque no te gustó el evaluador?
Sin embargo, a veces es apropiado considerar la fuente. ¿Esta persona alguna vez ha dado una buena evaluación? ¿Alguna vez tiene algo positivo que decir? ¿Le da ella evaluaciones malas a todo el mundo? ¿Le gusta a él agarrarla contra alguien? ¿Podría estar celosa o un poco intimidada por ti? ¿Respetas a este evaluador como orador y como persona?
También es importante recordar que todas las evaluaciones son opiniones. La evaluación ofrecida no está correcta o incorrecta – solamente son los pensamientos de una persona de tu discurso. Toma lo qué puedas usar, y no te preocupes del resto. Se positivo y receptivo al consejo que ese evaluador ofrece – no defensivo. Después de todo, si sus sugerencias te ayudaran a mejorar, ¿no estarías agradecido?
En la historia que sigue, dos oradores reaccionaron de manera muy diferente a las evaluaciones que recibieron. El valor de las experiencias fueron afectadas por sus reacciones.
Una noche en una reunión en un club, observé a una oradora que generalmente daba discursos extremadamente interesantes y preparados. Sin embargoesta noche, cualquiera podía decir que estaba lamentablemente mal preparada. Balbuceaba y tartamudeaba, y se tropezaba con las palabras e ideas. Cuando recibió una evaluación señalando lo inadecuado de su entrega, dijo que no estaba sorprendida por la crítica. Además, usó las sugerencias como consejos útiles. De esa experiencia y evaluación decidió hacer varias cosas: tomar más tiempo para prepararse, no permitir que su propio discurso la intimidara y recordar que mientras haga lo mejor que puede, es todo lo que ella puede pedir.
El punto es, ella usó la crítica constructiva como un trampolín de crecimiento y mejora – no algo para enojarse o deprimirse.
Aquí hay otro ejemplo: En una reunión del club una noche, un orador hizo una declaración política que no era parte integral del discurso. El evaluador le dijo que estaba incómoda con el comentario. El orador nunca regresó al club.

Cuando él recibió esa evaluación, tuvo varias opciones de cómo responder: Pudo continuar asistiendo a las reuniones del club, y aprender y crecer; hablar con la evaluadora, con su mentor o con un oficial del club sobre su evaluación; o solamente decidir que no estaba de acuerdo con la evaluación y continuar entregando los discursos con los que el se sintiera más a gusto. Pero al formarse una respuesta defensiva y saliéndose del club después de un comentario, no se hizo un favor.
Todos necesitamos tomar las evaluaciones bien-intencionadas como útiles, no como críticas. Como Eleanor Roosevelt una vez dijo, “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.
Los oradores que realmente quieren mejorar quieren evaluaciones concretas. Si no conseguimos corregir nuestras faltas, ellas bloquearán nuestra efectividad y progreso. Al pedir y aceptar evaluaciones aumentarás tu habilidad para ver estas conductas latosas y sin embargo críticas que, cuando se enfrentan y se dominan, se convierten en escalones para avanzar hacia el éxito.

Carol Dean Schreiner, DTM, es miembro del Sooner Club en Norman, Oklahoma, y del Boomer Storetelling Club en Oklahoma City, Oklahoma. Oradora que motiva y humorística, es la autora de cuatro libros, incluyendo Wonder Woman Doesn’t Live Here Anymore. Localízala en www.caroldean.com

Traducido del artículo, ‘The Good, the Bad and the Ugly’. De la revista, ‘Toastmaster’. Páginas 16 – 19, August de 2009.

Traducido por: Javier Córdova Glez, DTM